Relevamiento total de la obra conocida del arquitecto Carl Frederich Wilheim Nordmann para esta red de preservación y difusion patrimonial de los profesionales que actuaron en Buenos Aires y Argentina, entre los años 1880 a 1930.

Gentlemen, miembro fundador de la Sociedad Central de Arquitectos, nacido y formado en Alemania, Nordmann fue uno de los profesionales preferidos de los comitentes más acaudalados de la época, como los Tornquist o los Santamarina. He aquí el catálogo on line de su obra conocida.

Autor: Fabio Perlin

Administracion: Alejandro Machado
Colaboradores:
-Esteban Güerri, Gastón Hamra ,Arturo Bade Nordmann
Foto de Portada: La Casa del Ángel - Cuba 919
Contacto: alejmachado@gmail.com

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Arquitecto Carlos Nordmann / Prov. de Buenos Aires / Mar Del Plata / Ex Belvedere / Ex Torre Pueyrredón / Actual Torreòn Del Monje (1904)

Antiguas fotos


La leyenda del Torreón del Monje

No satisfecho con escribir una leyenda, el chileno Alberto del Solar creo también una historia de como fue hallada la leyenda, que dice así:

La leyenda de la leyenda

Hacia el extremo sud de un promontorio que da imperfecto abrigo a una población marítima (Mar del Plata) -pues no alcanza a defenderla ni de las ráfagas del Atlántico, ni del soplo del pampero- hay un montón informe de riscos habitados, hasta ayer no más, por las gaviotas y sobre los cuales se ostenta hoy, atrayendo las miradas por su caprichosa arquitectura, un magnífico Torreón, con algo de fortaleza medieval y algo de campanario jesuítico. Si ha de darse crédito a las declaraciones de los pescadores que a todas horas frecuentan la playa, parece indudable que sobre las rocas del promontorio donde se alza el torreón, se oyen por la noche ruidos extraños y aparéncense fantasmas. Los ruidos son como de carreras de caballos desbocados. Los fantasmas tres: el de un indio, el de un monje y el de una mujer vestida de blanco.
Ahora bien: el torreón, su caprichosa arquitectura, los fantasmas nocturnos y los ruidos sobrenaturales tienen su razón de ser, puesto que tienen su historia.
He aquí los antecedentes.
Desde que Mar del Plata fue punto geográfico en el mapa de la Provincia de Buenos Aires ese promontorio fue sitio predilecto de excursionistas y de chicuelos. [...].
Era lógico que a los emprendedores pioneros que van haciendo de Mar del Plata una futura maravilla se les ocurriera aprovechar ese popular y favorecido paraje para construir en él algo que llamando la atención del visitante lo obligara a detenerse allí un segundo. Pero... ¿y la razón de ser de tal monumento?

Y bien: ¿quién hubiera dicho que aquel anhelado proyecto de construcción conmemorativa habría de surgir y convertirse muy pronto, mediante el auxilio de la casualidad, que tan bien suele arreglar las cosas, en necesidad justificada y casi indispensable? De la noche a la mañana quedó colmado el desesperante vacío: no sólo apareció la tradición, sino que se reveló el héroe indispensable a toda historia en la cual hay amores, hay combates y hay celos...

El hecho se produjo así cuando aún no se había resuelto del todo a que se destinaría el monumento y mientras, para ganar tiempo, se preparaba en la roca abrupta una superficie lisa sobre la cual levantaríase la base. Observaron los trabajadores que cavaban sobre el hueco que el hierro, al golpear el granito, producía un ruido retumbante, extraño. No se había logrado aún eliminar la mitad de la roca necesaria a la nivelación del terreno cuando uno de los italianos que manejaba con mayor brío la pica detuvo su labor. Había dado de pronto, entre los intersticios de dos bloques de piedra, con algo que parecia un cofre. Al día siguiente se encontraba el curioso hallazgo en poder del arquitecto y del grupo pionero interesado en la construcción. Se procedió a abrirlo. El vetusto cofre contenía un plano, un manuscrito y cincuenta monedas antiguas.
Sobre el plano se veía trazado el dibujo de una torre, mitad fortaleza, mitad campanario y luego la firma del autor: Fray Ernesto Tornero, de la Orden religiosa de los Calvos.
El manuscrito, de hasta cien páginas, ostentaba en grandes caracteres el título siguiente: El torreon del Monje. Al título seguía un subtítulo: Historia de la cristiana Mariña, del cacique Rucamará y del lego soldado Alvar Rodríguez, escrita por el cronista Antonio de Santillán, 1695.
Finalmente las monedas eran de oro y llevaban las efigies respectivas de un Carlos y de dos Felipes.
Se explicará el lector la emoción que esto produjo. Por de pronto el problema de la arquitectura de la torre quedaba resuelto: copiar pura y simplemente el curioso plano de Fray Ernesto Tornero, pues en líneas generales realizaba el proposito perseguido.
La leyenda en sí misma.


El Asalto

Aquí, en esta elevada torre -obra de Fray Ernesto Tornero- vivió más de sesenta meses, entregado a la meditación y a la ciencia de los astros, el célebre lego-soldado Alvar Rodríguez, previamente asilado como tal en el convento de los Padres Calvos. Se llamaban Calvos porque acostumbraban, por devoción, raparse la cabeza entera, en lugar de sólo la coronilla. El lego Rodríguez se hizo ermitaño después de haber sido hermano del convento que se encuentra en dirección al Poniente, a orillas del Lago Grande (Laguna de Los Padres). Pero antes que ermitaño y lego fue soldado infante del Destacamento que defendía, contra los indios infieles, la Reducción fundada por los Padres de la Compañía de Jesús en aquel paraje, en 1650. La mencionada Reducción era un pequeño caserío de cuatro calles que convergían hasta el solar donde se alzaron consecutivamente el monasterio y los graneros públicos. Los indios ya reducidos, que residían allí, pasaban de 300 y trabajaban felices, bajo la dirección de los Padres en las cosechas y en las faenas de taller.

La escuela enseñaba a muchos la lectura, la escritura y la religión. Años después, cuando vinieron los padres Padres Calvos y se unieron a los de la Compañia de Jesús, alcanzaron, unos y otros, a convertir más de dos mil indígenas. Poco a poco avanzaron los religiosos hacia Oriente por el Norte y una vez llegados a orillas del mar construyeron esta Fortaleza. Un barco español arribó poco después y desembarcó dos cañones y gran cantidad de pólvora, con lo cual quedó artillada la Torre. Ocupáronla enseguida tres hombres y, alrededor de ella, se fueron instalando centenares de fieles. El resto de la población permaneció a orillas del Lago. Esto tuvo lugar hacia 1670. Por entonces vivía en la Reducción vecina una india joven, inteligente y muy hermosa, cuyos padres habían sido bautizados y educados. Se llamaba María, aunque los indios la nombraban Mariña. Tenía los ojos verdes, las trenzas negras y la piel tostada por el hálito del mar. Sus formas eran esbeltas, moduladas; su estatura elevada, airosa; su busto libre de opresión de ningún género, suelto, mórbido, como el de una Diana de bronce; y en su semblante, un tanto torvo; en su porte, un tanto altivo, se admiraba, sin embargo, aquella gracia perturbadora de la adolescencia en el primoroso instante de su paso a la juventud. Hija de las pampas, su salvaje desnudez, velada apenas por preceptos de los Padres, dejaba adivinar a través de la piel cobriza, la circulación de una savia ardiente y robusta. Sus ojos brillaban con misterioso fuego y el rojo de sus labios carnosos y ligeramente entreabiertos hacía resaltar el purísimo esmalte de unos dientes blancos, afilados como los de una loba... Mariña era conocida por todos como La Flor del Lago. Muchos indios poderosos la habían codiciado, pero ella amaba a Alvar Rodríguez, el apuesto soldado guardían del baluarte vecino y reputado como valiente sobre todos.
Cada vez que podía hacerlo se trasladaba Mariña al caserío de la Fortaleza, donde trabajaba en la enseñanza de los indios durante meses enteros y... veía a su amante.
Y cada vez que quería se trasladaba Alvar Rodríguez a la Reducción del Lago, donde escuchaba los sermones de los Padres y... veía a su amada.

El poderoso cacique Rucamará era enemigo irreconciliable de los españoles e indios reducidos. De tarde en tarde daba sus asaltos, que eran rechazados por los pobladores, pero no sin que se trabáran entre unos y otros en sangrientos combates. El objetivo del temible cacique era la posesión de la fortaleza española, con sus mortíferos instrumentos de guerra y su población cercana. Sobornando a indios infieles preparó un asalto nocturno y repentino contra el codiciado baluarte. El asalto duró pocas horas. Al amanecer el espectáculo era horrible: cadáveres, armas rotas, por todas partes desorden y destrucción. Y en la torre de la fortaleza donde hasta la noche anterior tremolaba el pabellón de los españoles, la silueta arrogante de Rucamará, que desde lo alto de las almenas contempla el mar, las colinas y la pampa.

A los pies del cacique yace inerte el cuerpo de una mujer. Es Mariña, arrebatada sin sentido, aunque con vida, de los brazos de Alvar Rodríguez, quien la había defendido hasta que, cubierto de sangre, extenuado ya, sin poder combatir por más tiempo y seguro de ser ultimado por los bárbaros si no se pone en fuga y huye hacia el interior, sobre el lomo de un caballo. Calcula poder llegar hasta el Lago y volver enseguida con refuerzos que le permitan reconquistar la fortaleza y a su amada. Encuentra a la Reducción rodeada por los indios que respondían a Rucamará. Al día siguiente son vencidos y se retiran hacia el mar, donde Rucamará ha triunfado. Este cacique resiste hasta diez asaltos y Alvar Rodríguez comprende la inutilidad de sus esfuerzos, lamentando no haber dado su vida en defensa de Mariña.

Mariña y su rival

Transcurren así tres años. Alvar Rodríguez concluye por encerrarse en el convento de los Padres, como lego penitente y sin opción a las sagradas órdenes. Entretanto: ¿que es de Mariña? ¡Allá, enfrente de las rocas, dentro de la torre erigida por los castelanos, la bella india, proclamada "predilecta de Rucamará" había debido enjugar muchas lágrimas!
Comprendió que para sus males no había remedio, pero el nombre del Todopoderoso y el de su amante no se borraban de su corazón. Rucamará la vigilaba sin perderla de vista un segundo. Polígamo como todos los de su clase tenía varias mujeres, pero las desdeñaba y colmaba de distinciones a su nueva esposa Mariña. El fuego de la envidia se encendió en el corazón de las rivales y una de ellas, Nalcu, que era la anterior preferida, en una noche en que los truenos estremecían el torreón con el estrépito de sus formidables descargas, que repercutían de roca en roca y parecían repetirse sin cesar, adormeció con narcóticos a Rucamará y Mariña. Mientras tanto se puso en contacto con Alvar Rodríguez para facilitar el asalto a la fortaleza. Pero el cacique Rucamará despertó antes y creyó que Mariña había muerto, pues seguía inerte. Dispuso hacer exorcismo de acuerdo con la práctica de las tribus indígenas y conocer al culpable. Cuando se advirtió que sólo Nalcu faltaba se descubrió su maniobra y se dispuso quemarla en la hoguera.

Instantes después se escuchaba el acento terrible de Rucamará: ¡Preparad la hoguera! y, simultáneamente, el estruendo de una legión de caballos que, a toda rienda, se precipitaban desde lo alto de la colina hacia la fortaleza. Dos minutos después grupos enfurecidos de pobladores guerreros y de indios cristianos, acaudillados por el lego Alvar Rodríguez asaltan la fortaleza. Caen los del Lago Grande por sorpresa y se imponen. Rucamará toma en sus brazoa a Mariña, aún desvanecida y emprende veloz carrera, perseguido con tenacidad por quien quería rescatar a Mariña, amada.
Por la orilla de la playa, a lo largo de la colina, chorreando agua de la lluvia y a carrera tendida van dos caballos... Humeantes, contraídos, gimen sus ijares bajo el látigo de los jinetes, a la vez que los cascos libres de herradura parecen tocar apenas el suelo, resonando sobre la humeda arena, rebotando al punto y salpicando el agua. El cacique lleva la delantera; el otro lo persigue con ansiedad. No se desalienta, antes bien, azota sin cesar a su cabalgadura; el ropaje que lo envuelve, especie de saya hecha jirones, flota al viento como trapo de banderola desgarrada. Si el temor y la ansiedad parecen dar alas al que huye; la pasión y la esperanza le dan mayores al que persigue.

El cronista Santillán describe magistralmente esta escena subyugante y el momento en que el indio, llegando a lo alto del promontorio, salva el borde del abismo y de un salto se arroja desesperadamente al espacio, hundiendose en el mar, llevando en sus brazos a la cristiana cautiva, mientras grita con voz estridente: ¡Malditos!

El lego Alvar Rodríguez recuperó la fortaleza pero perdió a Mariña. Volvió al convento -de donde se había alejado- y vistió nuevamente el hábito, a condición de vivir encerrado como penitente, el resto de sus días en el baluarte de Fray Ernesto Tornero.

Epílogo

Está es la magnífica leyenda del Torreón del Monje, de acuerdo con la narración que nos ha legado el cronista Santillán. Al terminar su lectura resolvieron , los pioneros mencionados al iniciar este comentario, construir la torre ajustada en todo a los planos de Fray Ernesto Tornero, de la Orden de los Calvos, aprovechando, además, los propios cimientos de la antigua fortaleza, descubiertos muy poco después.
Se asegura que durante las noches, muy oscuras, del año aparecen en la cumbre del promontorio los fantasmas de un indio, de un monje y de una hermosa mujer vestida de blanco, al mismo tiempo que se escuchan carreras de caballos desbocados...
Hasta aquí la leyenda.

Texto del libro "Historia de Mar del Plata"
de Roberto Barili. (1991)


En el manuscrito del cronista Antonio de Santillán se narra la leyenda de la artillada torre del Siglo XVII, eregida en un promontorio a orillas del mar.
A raíz de ésta magnifica historia Don Ernesto Tornquist lo manda a construír bajo planos del arquitecto Carlos Nordmann, donándolo a la ciudad de Mar del Plata en 1904 en homenaje a la memoria de Fray Ernesto Tornero.
Tuvo diferentes nombres a través de los años, Torre Belvedere,Torre Pueyrredón y la actual y definitiva denominación, Torreón del Monje.
Más de veinte años después de su creación los arquitectos Eduardo Lanús y Federico Woodgate emprendieron su ampliación en 1929 tal como se la conoce hoy.

Fotos:Alejandro Machado

viernes, 11 de septiembre de 2009

Arquitecto Carlos Nordmann / Prov. de Buenos Aires / Bahía Blanca / 0´Higgins 40 / Casa Peuser / Hoy Galerias (c.1912)

1912



Fotos: Alejandro Machado (2009)

Arquitecto Carlos Nordmann / Prov. de Buenos Aires / Mar Del Plata / Arenales, Boulevard Marítimo y Colón / Chalet para Rosa Altgelt y Ernesto Tornquist (1907) / DEMOLIDO





En 1907 Ernesto Tornquist manda a edificar una nueva casa en Mar del Plata, en la media manzana de la vereda par de la calle Arenales, de Colòn al Boulevard Marìtimo.El constructor primitivo fuè Adàn Gandolfi, pero al fallecimiento de èste lo continuò la empresa de Josè Fontana.
"Se articulaba sobre la base de una sucesiòn axial de espacios protagònicos a cuyos flancos se organizaban locales secundarios y privados".
Con otra forma de expresiòn podrìamos definìr al Palacio Tornquist como la suma de una casa de planta central con una casa de patio, ambas simètricas con respecto a un eje longitudinal, paralelo a la calle Arenales, simetrìa no del todo respetada precisamente frente a esa calle, donde el jardìn de invierno, la sala de billares, el comedor, una gran galerìa y un dormitorio la rompen parcialmente.
El hall central de la casa compacta y el comedor son recintos rectangulares con los àngulos ochavados.La U que forma la casa de patio adyacente, compuesta principalmente por dormitorios y baños, tiene un extremo semicircular y se abre tambièn a una galerìa interior con columnas, que rodeaba el famoso Patio de las rosas.
Esta planta principal se hallaba sobreelevada con respecto al nivel del terreno y debajo de la que llamamos casa de patio se desarrollaba, con su misma magnitud, la zona de servicio, ventilada e iluminada por aberturas coronadas por arcos de medio punto y sus mansardas curvilìneas era, si cabe la expresiòn, perfectamente acadèmica.

Transcripciòn y fotos extraìdas del libro"Casas Compactas de Mar del Plata"
del arq.Roberto Cova.

Arquitecto Carlos Nordmann / Prov. de Buenos Aires / Mar Del Plata / Boulevard Marítimo y Moreno / Chalet para Bernabé Carabassa (1915) / DEMOLIDO

Foto/libro: Alemanes en la Arquitectura Rioplatense / Cedodal

lunes, 7 de septiembre de 2009

Arquitecto Carlos Nordmann / C.A.B.A / Av. Alvear 1657-71 / Residencia de Teodoro De Bary (1898) DEMOLIDA



Teodoro De Bary (1845-1929)

Teodoro De Bary nace en Alemania en 1845.
A los 21 años llegò al paìs vinculàndose a grandes industrias y casas bancarias, siendo socio de Ernesto Tornquist hasta el año 1913.
En 1898 mandò a construir su residencia particular en la Avenida Alvear que para 1910 recibiò como huesped a la Infanta Isabel en los Festejos del Centenario.
La casa fue demolida en 1934, en su lugar se erigiò el exclusivo Palacio Duhau.
De Bary fue el fundador del pueblo del mismo nombre en el Partido de Pellegrini en 1910, solicitàndole al Ministerio de Obras Publicas de la Provincia el trazado del mismo.
Mandò a edificar la capilla Santa Marta y la Escuela, que permanece hoy como mudo testigo junto al actual edificio.
Fue propietario de la Estancia "La Filipina"en su pueblo,"La Guardia" en Areco y "La Julieta" en Guaminì.
Falleciò en Buenos Aires en 1929.

Agradezco a Alejandro Arbaizar las fotos de su archivo personal.


Foto: Album Gráfico del Centenario(1910)

Arquitecto Carlos Nordmann / C.A.B.A. / Av. Rivadavia 6966-7000 esq Pedernera / Archivo y Banco de La Nacion Argentina (1910)

Foto: Archivo Banco Nación

Fotos: Alejandro Machado

Ubicación: Av. Rivadavia 7000. Año proyecto: 1908. Año Inauguración: 1918. El crecimiento que sufre Flores a principios de siglo XX y el consiguiente aumento de la actividad comercial determina la instalación de entidades bancarias. Este edificio, inaugurado el 25 de mayo de 1910, contaba con la mitad del terreno y en su planta se distribuían tres actividades bien diferenciadas: agencia, viviendas y archivo general. En el año 1923 con la adquisición del resto del terreno la Oficina de Arquitectura del Banco, a cargo del arquitecto R. Peralta Martínez, completó la construcción. Posteriormente sufrió otras modificaciones internas que respetaron la fisonomía original..

viernes, 4 de septiembre de 2009

Arquitecto Carlos Nordmann / C.A.B.A. / Brasil sin número / Plano para casa de madera para Manuel Hermida (1891)

Fotos: Guia Cartográfica de Buenos Aires/ Instituto Histórico





Solicitud de Manuel Hermida para construccion de una casita de madera en calle Brazil y 93D.
Plano arquitectónico, corte vertical, fachadas y planta.
Representaciòn de una casita de madera ubicada sobre la vereda sur de la calle Brazil proxima a la intersecciòn de la calle 93D.
Manuscrito original en tinta negra.
Firmado por M.Hermida y C.Nordmann 12/08/1891.

Legajo 1- Obras Publicas -1891